Full Version : Influenza's Devil
elcadillo >>Los Grillonautas >>Influenza's Devil


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el_cop- 04-29-2009
viendo que ni los zombies mas predecibles han abierto un topic sobre el tema, va este , procurando no llenarlo con aportaciones simplistas o sospechosismos baratos.
sino como un simple servicio a la comunidad, igualito al del canal 5.
va pues, iniciamos con un relato de uno de los infectados por influenza y que nos dara una idea de como ataca la enfermedad.

el Senador Manuel Camacho Solis relata su enfermedad

Lo que he vivido
QUOTE
Una llamada de Jorge Zepeda me puso a escribir. Después de preguntar sobre mi estado de salud me sugiere, “ya como periodista”, escribir sobre mi experiencia como paciente de influenza. Acepto.

Martes 21. Desde la mañana sentí síntomas parecidos a una gripa fuerte, pero ya para la noche, después de haber ido a una comida, el malestar se acentuó: escalofríos, más de 39 grados de temperatura, falta completa de apetito. Pensé que con un buen sueño amanecería mejor. No fue así.

Miércoles 22. Siguió el cuadro. Era tan fuerte que, para la tarde, acepté me pusieran una inyección de un antibiótico potente. La noche volvió a ser pesada; cuatro veces me tuve que cambiar de ropa porque estaba empapado en sudor.

Jueves 23. Esperaba que el antibiótico hubiera hecho efecto, pero no. No había leído la prensa para enterarme de la epidemia de influenza, pero mi esposa me puso en contacto con una amiga que la había vivido hace meses en Oaxaca, me la refirió como el flu (que yo había vivido en mi adolescencia en Estados Unidos y sabía era simplemente un gripa más fuerte). Pero como el malestar aumentó y empecé a sentir síntomas como los que había vivido hace treinta años con una salmonelosis fuerte, llamé a mi esposa. Me propuso llevarme con el especialista, con el doctor César Decanini, a su consultorio del Hospital Inglés. Nunca imaginé que horas más tarde sería internado. En cuanto me revisó me dijo: yo creo que es influenza. Buscó al especialista. Me sugirieron me hiciera una serie de estudios.

Jueves por la noche. Pruebas de sangre, radiografías, tomografía, suero, medición de la capacidad respiratoria. A las 10:00 p.m., en un cubículo de emergencias, con Mónica, Lupita y ya con la presencia de mi hermano Rafael, me rodea con tapabocas el equipo médico. Toma la palabra el prestigiado médico neumólogo Eulo Lupi, quien me informa que debo hospitalizarme: “Su capacidad respiratoria está disminuida en 50% y en los cortes de la tomografía vemos que sus pulmones se están deteriorando con rapidez”. Todavía me atrevo a decirle, porque eso deseaba y para confirmar la gravedad del diagnóstico: que qué pasa si me regreso a mi casa. Fija su vista, mira a los otros médicos y con autoridad, enfáticamente, me dice: “Sus médicos le sugerimos no lo haga, por su seguridad y la de su familia. De ahí al último cubículo de terapia intensiva. Por suerte, Decanini tenía en su consultorio una caja del antiviral indicado; tomé la primera pastilla.

Viernes 24 en la madrugada. En mi nuevo cuarto (TI) cobré conciencia de que tenía una enfermedad grave (“estuvimos a horas de tener que entubarte, etcétera”) que podría, incluso, llevarme a la muerte. Como sé que suelo ser un mal enfermo (me enojo fácilmente y hasta reacciono mal) decidí que ahora no podía darme ese lujo. No obstante, de repente se me venían encima pensamientos destructivos (¿y si algo me pasa?; balances rápidos sobre el pasado y todo en medio de un repiqueteo de alarmas que no dejaron de sonar toda la noche, al grado de que el único aliento era sentir el apretón sobre el antebrazo de la banda tomadora de presión y el sonar de su bomba de aire. Prácticamente no pude dormir.

Cuando amaneció empecé a ver el primer rayo de luz. Por la ventana se observaban unos árboles que me parecieron hermosos. La enfermera encargada era en extremo profesional y cuidadosa; me levantaba el ánimo observar su pericia y dedicación. Me tomaron las pruebas de sangre y la placa. Pero lo más importante, el doctor Hugo Zulaica, connotado especialista en infecciones, me dijo: “Empiezo a estar más tranquilo. Creo que se está frenando el proceso y eso, en estos casos, es todo: el antiviral es una maravilla, pues en sólo 12 horas ya está haciendo efecto. Él y el doctor Lupi pensaban que el tratamiento debería ser para el virus (influenza) y con dosis fuertes de un antibiótico especial, para unas bacterias que consideraban estaban actuando junto con el virus. Le dieron al clavo.

Sábado 25, todo parecía que estaba estabilizado, pero no se podía cantar victoria. Ahí en ese cuarto, pedí mi computadora para escribir mi artículo del lunes, esa noche. Lo hice en las condiciones más adversas, inmovilizado entre alambres, sondas, alarmas, y sin lentes, con uno o dos dedos. Me costó trabajo, pero me sirvió de terapia. Ya no pensé en la enfermedad.

Domingo 26. Primeros síntomas de mejoría. Me trasladan a la zona de terapia intermedia.

Lunes 27. “Va usted mejor. Se están empezando a despejar sus pulmones, aunque todavía hay ruidos”. Son procesos lentos. Por la tarde me hacen una prueba de resistencia y me quitan el oxígeno.

Martes 28. Mejoría clara. Me ponen a caminar para medir mi oxigenación. Maravilloso, ya sin oxígeno está entre 90 y 95 (de 100). Me anuncian que si todo sigue igual podría salir el miércoles, aunque necesitaré dos semanas más de medicamentos y cuidados, pero con el gran aliento de que “se recuperará completamente”.

Miércoles 29, espero ser dado de alta.

La salud recuperada, la competencia de los médicos y enfermeras, el enorme cariño de la familia, la oportunidad de leer, la solidaridad de muchos amigos (más de los que hubiera esperado), han compensado con mucho los sinsabores de este capítulo de mi vida. Lo que no deja de lastimarme, de darme tristeza, es pensar en los otros que están viviendo circunstancias parecidas, y sobre todo, en las familias de quienes murieron. Que esta experiencia nos sirva a todos para humanizarnos y para confirmar el grado de responsabilidad colectiva de los ciudadanos que permite en nuestra ciudad hacer cosas que difícilmente se podrían hacer en otras metrópolis.

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/43885.html

Salud!!

AStiller0- 04-30-2009
Pos con permiso de usté, mi estimado Cop, permítame hacer un cuestionamiento sospechosista:

¿Dónde andan el dipsómano espurio, otrora comandante en jefe de las fuerzas armadas adalid de la lucha contra el narcotráfico y el lamidito astroboy Peña Nieto flamante puntero en las encuestas para la elección presidencial de 2012?

¿A poco le tienen miedo a un bichito? ¿En realidad pensarán que es asunto de seguridad nacional que salgan sanos y salvos de la epidemia para "guiar" al país?

Par de pusilánimes.

En cambio el carnal Marcelo por ahí se la ha pasado toreando al bichito y desquitando algo del sueldazazaso.

Goncen- 05-10-2009
me pregunto si lo Fecal-zombies eran inmunes al las malas influenzas??


tonahtiu- 09-10-2009
El miedo originado por la epidemia desvía la atención de los problemas que la gente ya tiene: crisis económica, aumento del paro, etc.

Las epidemias son perfectas para utilizarlas según una estrategia clásica de los medios de desinformación que es encubrir las noticias importantes con noticias irrelevantes dando mucho mas espacio a éstas.

Por ejemplo en octubre de 2001 la epidemia de ántrax en USA coincidió con el comienzo de la guerra de Afganistán y su fin con la toma de Kabul. Resultados: se distrajo a la gente y se le ocultó el genocidio afgano, especialmente la utilización de armas radiactivas nuevas y en mayor cantidad que en la 1ª guerra del Golfo, y también contribuyó a que aceptasen la Ley Patriot (que se cargó muchas libertades civiles) y un Proyecto de ley de vacunación obligatoria de los CDC.

En marzo de 2003 se inició en los medios de comunicación la epidemia de SARS (Severe Acute Respiratory Syndrome) coincidiendo con la invasión de Iraq y prácticamente se olvidó cuando se completó la ocupación, contribuyendo a ocultar los crímenes perpetrados.

Probablemente la gripe del pollo hubiera dado mucho más que hablar si los tres grupos de combate emplazados para atacar a Irán en la época lo hubieran hecho; si la decisión no hubiera sido abortada por la oposición el estado mayor del comando central CENTCOM que amenazó con dimitir.

Ahora la gripe del cerdo nos distrae de los problemas que ya tenemos y de una crisis que no es coyuntural, ni solo económica, como nos dicen.

El profesor James Petras en una reciente entrevista 1 resalto que " la atención que le están dando aquí (se refiere a Estados Unidos) está reemplazando todas las noticias sobre el aumento de bancarrotas y el desempleo y tengo la sospecha que están utilizando esta epidemia -supuestamente epidemia con una docena de casos sólo-, como una forma de desviar la atención de los fracasos económicos: el aumento de la desocupación, la caída en el estándar de vida, la bancarrotas... por ejemplo el número de desocupados que están cometiendo suicidios ha aumentado enormemente, muchas veces más que el número de afectados...
En México la epidemia sirvió de cortina de humo viral para desviar la atención de numerosos temas polémicos de actualidad como “las cuentas públicas de Fox, la propuesta felipista del estado militar de emergencia, las amenazas de represión neoporfirista en Cananea y el escándalo de la Lotería Nacional en Campeche (donde Germán alegremente reinstaló como coordinador de la campaña panista a uno de los acusados por el caso de soborno).”

La pandemia de hambre asesina a mas gente que la gripe y todas las enfermedades infecciosas juntas. La principal pandemia planetaria es la pobreza creciente que está en la base del hambre, que ya padecen más de mil millones de humanos y de muchas enfermedades, especialmente de las relacionadas con el derrumbamiento del sistema inmunitario, como la gripe y la neumonía.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un tercio de la población planetaria está mal alimentada y otro tercio pasa hambre, a pesar de la abundancia de alimentos en el mundo.

tonahtiu- 09-10-2009
En un boletín anterior documentamos que la “distracción” puede llegar a convertirse en una forma de que la gente acepte leyes de excepción sanitarias como en México. Y que estas pueden convertirse mañana en ley marcial no solo en México.

En Estados Unidos el Departamento de Seguridad Interior (DHS) con los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) pueden decidir las medidas de salud pública entre las que se encuentra la imposición de una "cuarentena" y "limitaciones a las reuniones " a la población y detener a los estadounidenses que "razonablemente se crea que están infectados por una enfermedad transmisible" con la colaboración del ejército. 4 Los Militares de los EE.UU. tienen ya orden de monitorizar estrechamente el contagio de la gripe porcina bajo estrecha observación, según el portavoz del Pentágono Bryan Whitman. 5

En la Orden Ejecutiva 13375 se contempla que cualquier persona que viole una orden de aislamiento puede ser castigado con una multa y 250.000 dólares y un año de prisión. 6

Un articulo reciente de Michel Chossudovsky ha resumido una buena revisión de las leyes que permiten implantar la ley marcial en Estados Unidos con la excusa de revueltas sociales o de coartadas sanitarias como epidemias inventadas 7

Un hecho reciente apunta una posible conexión entre la inminente caída del dólar y la tapadera epidémica.
Muchas embajadas estadounidenses del mundo han sido secretamente informadas de que adquieran divisas locales en cantidades suficientes para aguantar un año y se les ha enviado enormes cantidades de dólares. Eso significa probablemente que esta previsto un derrumbe del dólar, lo que muchos países ya están anunciando. 8
Varios analistas económicos señalan además un posible cierre de bancos en Estados Unidos para septiembre. 9
En esta situación las revueltas de la población serán inevitables.
Ver boletín armas contra las guerras siguiente…(nº 253)

Paralelamente en septiembre habrá una campaña de vacunación masiva a la que mucha gente se opondrá dando pie a su encarcelamiento según las legislaciones ya vigentes actualmente.
Ambas situaciones, de confirmarse, llevarían muy probablemente a la implantación de un estado de emergencia en todo el país. La participación del ejército, que ya puede actuar dentro del territorio estadounidense saltándose la “pose comitatus act” permitiría militarizar las medidas de emergencia sanitarias de la noche a la mañana y ya se han traído unidades de Irak para llevarlo a cabo como ya informamos. 10 / 11
La epidemia de gripe porcina se convertiría en una coartada sanitaria para encubrir la implantación de la ley marcial.
Pero este escenario posible no es el único, los hay peores como un ataque por parte de Israel a Irán y la intervención de Estados Unidos, en contra de la mayoría de su propia población, con la excusa de la inevitable respuesta iraní.

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